Miniatura lacada

La miniatura lacada es una delicada artesanía uzbeka conectada con el papel maché, las artes del libro y los objetos decorativos finamente pintados.

Miniatura lacada

Miniatura lacada en un plato

Miniatura lacada en un plato

El papel maché y la pintura lacada florecieron en Samarcanda a principios del siglo XV. Los medallones ornamentales de papel maché que sobreviven todavía pueden asociarse con los interiores de Gur-e Amir y la Mezquita Bibi-Khanym. Un ejemplo notable es la cúpula dorada y azul restaurada dentro de la cámara principal de Gur-e Amir, ensamblada a partir de 998 elementos de papel maché, incluidas 112 piezas originales que guiaron la restauración.

Algunos investigadores creen que este arte viajó de Samarcanda al norte de India en el siglo XV, donde se desarrolló más y sigue vivo hoy. En Uzbekistán, la artesanía se usaba para objetos cotidianos y ceremoniales refinados: plumeros, encuadernaciones de libros de lujo, juegos de ajedrez, cofres, pequeñas cajas, jarrones y otras piezas decorativas.

Las miniaturas lacadas se valoran por su fino trabajo de pincel y sus composiciones ornamentales compactas. Los patrones florales a menudo se combinaban con elegantes detalles epigráficos. La pintura se aplicaba sobre una base hecha de polvo de oro o bronce, pan de oro y pegamentos naturales de albaricoque y cereza. Las recetas de laca y pigmentos eran complejas, y el acabado daba a incluso los objetos pequeños una profundidad de joya.

Para los viajeros, la miniatura lacada es una buena artesanía que buscar en las colecciones de museos y los talleres especializados. Recompensa la mirada pausada: cuanto más de cerca se mira, más ritmo, color y detalle aparece.