Día de la Memoria y el Honor (9 de mayo - Día de la Victoria) en Tashkent, Uzbekistán
Última actualización: 09 may 2017
En Uzbekistán, el 9 de mayo se celebran actos dedicados al Día de la Memoria y el Honor. En este día, la gente rinde homenaje a quienes defendieron la libertad y la independencia del pueblo y del país en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.
En todas las ciudades de Uzbekistán, la gente acude a los solemnes actos organizados junto a monumentos y memoriales. Entre ellos, el más destacado es el monumento a la Madre Doliente. Este monumento simboliza el dolor y el sufrimiento de las madres y de toda la nación, cuyos hijos murieron en la lucha por la libertad. La esencia de la festividad es que nosotros, quienes vivimos ahora, debemos pagar la deuda a la memoria de los caídos, ya que estamos orgullosos de sus hazañas y recordamos las terribles tragedias y penurias que nuestro pueblo tuvo que atravesar en el pasado.
Uzbekistán hizo una enorme contribución a la victoria sobre el nazismo. Más de 450.000 uzbekos murieron en los combates. En Tashkent, en el llamado complejo de las "Tumbas Fraternales", familias con niños acuden a depositar flores en los monumentos a los participantes de la guerra, oriundos de Uzbekistán, muchos de los cuales recibieron el alto título de Héroe. El gobierno y el pueblo de Uzbekistán prestan gran respeto y atención a estos monumentos: en el complejo reina un orden perfecto, un ambiente solemne y calma.
Por tradición, el 9 de mayo se presta especial atención y reverencia a los veteranos. Como quedan muy pocos veteranos de la Gran Guerra Patria, su lugar lo van ocupando gradualmente veteranos de épocas posteriores, por ejemplo, soldados de la guerra de Afganistán o respetados veteranos de las fuerzas armadas. Los trabajadores de la retaguardia reciben igual respeto, porque durante la guerra fue Tashkent quien recibió a un gran número de refugiados de todo el país, a quienes el pueblo uzbeko brindó toda la ayuda necesaria. Los veteranos participan en conciertos, comidas solemnes y festejos; se les entrevista y comparten sus recuerdos con las generaciones más jóvenes.
Se presta especial atención a la participación de escolares y jóvenes. A los actos festivos asisten cursos escolares completos, con flores y cintas en el pecho en los colores de la bandera nacional. Esta misma cinta puede verse por toda la ciudad: en coches, transporte público, en el pecho de la gente e incluso de los niños pequeños. La propia ciudad se decora con coloridas banderas y estandartes.
